Varios fabricantes de coches han encontrado una nueva vía para disipar el miedo de los conductores estadounidenses a quedarse sin carga en un vehículo eléctrico: añadir un motor de gasolina. Hyundai, Ford y Stellantis, matriz de Jeep, figuran entre los primeros fabricantes del mercado estadounidense que prevén lanzar una nueva categoría de coche enchufable conocido como eléctrico de autonomía extendida (EREV). Se trata de un vehículo totalmente eléctrico que incorpora un generador de combustión como respaldo para recargar la batería en caso necesario, lo que garantiza que el conductor no quedará tirado mientras haya una gasolinera cerca. La fórmula busca combinar la experiencia de conducción eléctrica con la seguridad que aporta un motor térmico convencional para recorrer largas distancias.
