Los europeos deberían reconciliarse con el aire acondicionado

Fuentes: Europeans should learn to love the air-conditioner

La columna Charlemagne de The Economist sostiene que los europeos deberían asumir el aire acondicionado sin complejos, gracias a la creciente disponibilidad de electricidad verde. El texto parte de un contraste cultural veraniego: los estadounidenses que viajan a Europa se quejan del calor en edificios antiguos sin climatización, mientras que los europeos que cruzan el Atlántico protestan por el frío excesivo en comercios y restaurantes estadounidenses.

El argumento central es que el debate europeo sobre el aire acondicionado —entre quienes lo consideran un gasto energético innecesario y quienes lo ven indispensable— ha quedado desfasado. Con la expansión de las renovables, especialmente la eólica y la solar, la electricidad que alimenta estos equipos es cada vez más limpia, lo que disipa el principal reparo ambiental.

Además, el aumento de las temperaturas por el cambio climático ha incrementado la mortalidad estival en varias ciudades europeas, lo que refuerza la necesidad de refrigerar espacios como residencias, hospitales, escuelas y oficinas. La autora, sin embargo, matiza que el aire acondicionado debe complementarse con medidas pasivas: mejor aislamiento, persianas, ventilación nocturna y diseño urbano adaptado al calor, y no sustituir la eficiencia energética de los edificios.