Un estudio publicado en Cerebral Cortex y basado en resonancia magnética sugiere que los cerebros de las personas mayores no se limitan a perder memoria: en algunos casos, el sistema encargado de fijarla mezcla experiencias distintas y genera recuerdos falsos pero muy convincentes. Los investigadores escanearon el hipocampo de 61 adultos de entre 18 y 74 años mientras aprendían pares de caras con objetos y con escenas, descansaban y luego intentaban recordar la pareja correcta. En los adultos jóvenes, cuanto más se parecían los patrones de actividad cerebral entre el aprendizaje y el recuerdo, mejor era la memoria. En los mayores, esa coincidencia dejó de predecir aciertos y empezó a asociarse con errores de confusión entre categorías, como recordar una escena cuando la pareja correcta era un objeto. La caída en la precisión se produjo sobre todo al pasar de la juventud a la edad media, ya que los grupos de mediana edad y mayores rindieron de forma similar. Ni la reducción del volumen del hipocampo ni las diferencias de atención ni la organización basal del hipocampo explican por completo este fenómeno. Los autores lo describen como un cambio en el carácter de la reactivación de los recuerdos, que pasa de funcionar como un bisturí preciso a hacerlo como una brocha demasiado amplia que atrapa el significado general de la experiencia pero pierde los detalles que la distinguen.
