Los castillos olvidados de los garamantes en el Sahara libio

Fuentes: The Forgotten Castles of the Garamantes

En el corazón del Sahara libio, a unos mil kilómetros al sur de Trípoli, el valle del Wadi al-Ajal custodia los restos de una civilización antigua casi desconocida: los garamantes, un pueblo bereber que prosperó entre aproximadamente el 900 a.C. y el 700 d.C. durante casi dieciséis siglos en uno de los entornos más áridos del planeta. A principios de este siglo, equipos de arqueólogos que analizaban imágenes por satélite identificaron más de un centenar de granjas y aldeas fortificadas con estructuras similares a castillos, además de varias ciudades, la mayoría datadas entre los siglos I y V d.C. Los muros de adobe se conservan en algunos casos hasta cuatro metros de altura.

El eje de este mundo era Garama, conocida hoy como Jarma o Germa, una ciudad que alcanzó más de setenta hectáreas y albergó a decenas de miles de personas en todo el cinturón de oasis. Junto a ella destacan las pirámides escalonadas de Germa, decenas de mausoleos de adobe en forma de cono truncado que constituían la necrópolis real y constituyen el monumento más visible de la realeza garamante. Otras ciudades completaban el territorio: Gauat, junto a un antiguo lago hoy desaparecido, y complejos como Qasr Al-Manashi y Qasr Tamerah, torres-fortaleza que servían como granero, refugio y sede de autoridad local.

La clave de su supervivencia fue una obra hidráulica singular: las foggaras, más de 550 canales subterráneos solo en el Wadi al-Ajal que llevaban agua fósil por gravedad hasta los cultivos. Este sistema, junto a las murallas, los templos y los campos, demuestra que los garamantes no fueron simples nómadas, sino un estado urbano sofisticado, poco conocido fuera de la arqueología especializada.