Una nueva generación de fundadores de inteligencia artificial está redefiniendo la filantropía tecnológica al comprometerse a donar la totalidad o una parte sustancial de las ganancias que obtengan de sus empresas. El caso más reciente es el del investigador británico David Silver, exinvestigador de Google DeepMind y creador de AlphaGo, quien fundó en enero de 2026 la startup Ineffable Intelligence, valorada en 5.100 millones de dólares tras levantar 1.100 millones en lo que, según Reuters, constituye la ronda semilla más grande en la historia de Europa.
Silver anunció que donará íntegramente lo que obtenga de una futura venta de su compañía a causas benéficas, formalizando su compromiso a través de Founders Pledge, una organización sin fines de lucro que gestiona donaciones de emprendedores. "Pensé profundamente en qué podía hacer para tener el máximo impacto en el mundo", declaró Silver a WIRED desde su oficina en Kings Cross, Londres. Aunque aún no ha decidido a dónde destinará los fondos, adelantó que su intención es "salvar el mayor número de vidas posible" y que organizaciones como la Malaria Foundation están entre sus opciones prioritarias.
Silver no es un caso aislado. Otros fundadores del sector, como Mustafa Suleyman, cofundador de DeepMind y actual CEO de IA en Microsoft, y Anton Osika, creador de la plataforma de programación automatizada Lovable —quien se comprometió a donar la mitad de sus ganancias—, han asumido pledges similares. Si OpenAI y Anthropic concretan sus esperados procesos de salida a bolsa, ambas empresas podrían generar miles de nuevos millonarios y consolidar a la industria de la IA como una proporción cada vez más significativa de la filantropía tecnológica global, según reportó New York Magazine.
El fenómeno ha impulsado un crecimiento exponencial de Founders Pledge, cuyos compromisos registrados pasaron de 400 millones de dólares en 2023 a 4.000 millones en lo que va de 2026. El sector de la inteligencia artificial representa ya un tercio del total histórico de pledges de la organización, según datos citados por WIRED. El cofundador David Goldberg, no obstante, rechazó las comparaciones con el movimiento de altruismo efectivo, al que se le suele asociar: "Somos mucho más humanistas", dijo Goldberg, en línea con la postura de Silver, quien se identifica como altruista efectivo pero enfocado en el presente inmediato.
El compromiso de Silver contrasta con otras figuras de referencia en la filantropía tecnológica. La Fundación Gates ha destinado más de 100.000 millones de dólares en un cuarto de siglo a combatir la pobreza y enfermedades, mientras que Mark Zuckerberg y Priscilla Chan prometieron donar su fortuna estimada en 200.000 millones a investigación científica a través de la Chan Zuckerberg Initiative. Ambas han sido presentadas como modelos de cómo una mentalidad empresarial puede traducirse en filantropía eficaz.
Sin embargo, esta ola de generosidad despierta escepticismo en sectores académicos. Linsey McGoey, profesora de sociología en la Universidad de Essex y autora de No Such Thing as a Free Gift, advierte que recurrir al capitalismo para resolver problemas generados por las prácticas capitalistas resulta contradictorio: "Es como pedirle al pirómano que apague la casa que acaba de incendiar", señaló. Un estudio reciente publicado en BMJ Global Health encontró además que la dependencia de financiamiento filantrópico llevó a la OMS a priorizar causas preferidas por donantes en detrimento de otras urgencias, como las enfermedades no transmisibles. La propia organización ha reconocido problemas con su modelo de financiación.
Para los nuevos filántropos de la IA, el argumento es claro: acumular riqueza mediante el éxito empresarial es, paradójicamente, la mejor vía para maximizar su impacto positivo. Osika resume esta filosofía al afirmar que "es muy bueno que personas que piensan profundamente sobre el futuro de la humanidad construyan IA". Silver, Suleyman y otros como ellos parecen decididos a canalizar hacia la caridad una porción sin precedentes de la riqueza que la revolución de la inteligencia artificial está empezando a generar.
