Un estudio de la Universidad Nottingham Trent revela que los atropellos eliminan entre el 15% y el 29% de las poblaciones de erizos cada año en zonas rurales de Nottinghamshire, lo que representa cerca del 40% de todas las muertes registradas de esta especie. La investigación, que recorrió 838 kilómetros a pie para medir el tamaño, la reproducción y la supervivencia de cuatro grupos, muestra que las poblaciones grandes compensan las pérdidas con tasas reproductivas más altas, ya que la mayoría de los ejemplares atropellados son machos. Sin embargo, las comunidades pequeñas, con menos de 15 individuos, pueden quedar devastadas por la muerte de uno o dos animales al año.
La investigadora principal, la doctora Lauren Moore, advirtió de que incluso un número reducido de atropellos puede tener efectos devastadores sobre poblaciones ya pequeñas y pidió reforzar las medidas de conservación mientras se desarrollan sistemas para reducir las colisiones. Los conservacionistas recomiendan dejar zonas silvestres en los jardines, crear «autopistas para erizos» —huecos en vallas y muros— y conectar hábitats para que los animales se desplacen sin cruzar carreteras. Los erizos británicos llevan décadas en declive por la pérdida de hábitat, la reducción de invertebrados, la depredación por tejones y zorros, los insecticidas y las máquinas agrícolas; las poblaciones rurales han caído entre un 30% y un 75% desde 2000, mientras que las urbanas se han estabilizado e incluso podrían estar recuperándose. El trabajo fue financiado por la British Hedgehog Preservation Society y la People's Trust for Endangered Species.
