Una investigación liderada por el CIEMAT, la Universidad de Granada y el CIESOL ha cuantificado por primera vez las pérdidas de radiación solar que provocan los aerosoles atmosféricos en las plantas termosolares del desierto de Tabernas, en Almería. El estudio, publicado en Science Direct, revela que, en condiciones atmosféricas favorables, las pérdidas rondan el 4%; en los peores episodios, alcanzan el 10%, con un promedio anual del 5% al 6% en esta zona. En regiones como Emiratos Árabes Unidos, las mermas llegan al 25% y, en algunos puntos del planeta, hasta el 40%.
El fenómeno, conocido como extinción solar atmosférica, se debe a partículas microscópicas de polvo, sales marinas, contaminación y arena sahariana que dispersan y absorben la radiación antes de que llegue a los espejos y paneles. En las plantas termosolares de torre, el problema se agrava porque la luz reflejada debe recorrer una segunda distancia cargada de aerosoles hasta el receptor. El equipo ha diseñado sistemas específicos para medir esa pérdida, algo que hasta ahora resultaba difícil de cuantificar. El mismo efecto reduce la producción fotovoltaica, al restar radiación y favorecer la acumulación de polvo sobre los módulos.
El estudio sitúa a Almería entre las zonas más favorables de España para la energía solar, pero advierte de que la rentabilidad depende también de la frecuencia de las calimas. En los periodos con mayor carga de aerosoles, el coste de la electricidad puede aumentar hasta un 50%. Los investigadores señalan que el cambio climático está incrementando los episodios de polvo sahariano, lo que obligará a reforzar la limpieza y el mantenimiento de las instalaciones sin poner en riesgo las inversiones realizadas.
