Berkshire Hathaway ha alcanzado una cifra histórica de 397.400 millones de dólares en efectivo y letras del Tesoro, equivalente al 59% de su cartera invertible, tras catorce trimestres consecutivos de ventas netas de acciones. La estrategia de acumulación se ha mantenido bajo el nuevo consejero delegado Greg Abel y reaviva el debate sobre si la compañía anticipa una corrección bursátil.
El Indicador de Buffett, que compara la capitalización total del mercado con el PIB estadounidense, ha tocado un récord del 232%, frente al umbral del 120% que históricamente señala sobrevaloración. El ratio Shiller CAPE, por su parte, ha superado el 40% por segunda vez desde 1929, tras alcanzar el 41,33% reciente, tras el 44,19% registrado en la burbuja puntocom.
Las acciones clase B de Berkshire caen un 1,8% en el año, lastradas por la rotación del capital hacia los Magnificent 7 y el sector de inteligencia artificial. La división de seguros, que aporta el 28% de los ingresos y el 48% del beneficio antes de impuestos, atraviesa presiones por el encarecimiento de siniestros y la competencia. El artículo contextualiza la estrategia con precedentes como la inversión de 5.000 millones en Goldman Sachs durante la crisis de 2008, que generó un 75% de rentabilidad, y examina si Abel podrá mantener la prima reputacional que Buffett aportaba al valor.
