Lodoso, una localidad de 91 habitantes censados situada a 17 kilómetros de Burgos, se convirtió en uno de los mejores puntos del planeta para observar el eclipse solar total del 12 de agosto, un fenómeno que no se producía en la provincia desde el 30 de agosto de 1905. Más de 2.000 personas llegadas de Corea del Sur, Polonia, Francia, Italia, Suecia, República Checa y distintos puntos de España se congregaron en las más de 200 hectáreas habilitadas por el Ayuntamiento —con parking, baños, foodtrucks y música en directo— para vivir minuto y medio de totalidad, en los que la Luna tapó el disco solar, apareció un borde plateado indescriptible, el cielo oscureció, se distinguieron estrellas y la temperatura descendió diez grados. Una profesora sueca de 60 años que viajaba en autocaravana con su marido resumió su emoción con un "he llorado". Entre los asistentes estaban Daniel Oppliger, en el puesto 99 del ránking mundial de cazadores de eclipses con 15 totales observadas, que viajó con un grupo de 27 norteamericanos organizado por su agencia Tropical Sails, con sede en El Paso (Texas); la familia Cendoya, procedente de San Sebastián e Irún, que celebró el cumpleaños de Manuel en torno al fenómeno; y Dan Becker, ingeniero aeroespacial de Florida que condujo 16 horas para ver el eclipse de Misuri en 2024 y ahora viajó a Burgos para fotografiar el segundo. Enrique Bordallo, presidente de la Asociación Astronómica de Burgos (Astrobur), valoró el evento por encima del que presenció en Chile en 2019 y coordinó la observación posterior de las Perseidas desde los observatorios Mizar, Alcor y Polaris del Centro Astronómico de Lodoso, un equipamiento impulsado hace 25 años por la Asociación Cultural Amigos de Lodoso.
