La industria del software está reviviendo la controvertida métrica de líneas de código (LOC), a pesar de que históricamente se consideró una medida engañosa de la productividad. El auge de la inteligencia artificial (IA) ha exacerbado el problema, ya que las principales empresas tecnológicas, como Google, Microsoft y Meta, están compitiendo para mostrar la cantidad de código generado por IA, con porcentajes que alcanzan hasta el 90% en algunos casos. Esta obsesión por el volumen, impulsada por herramientas como GitHub Copilot y Cursor, ignora la calidad del código, el número de errores introducidos por la IA y la cantidad de código descartado o reescrito. Datos recientes de GitClear revelan un aumento preocupante en el código duplicado, una disminución en la refactorización y un aumento en la rotación del código, lo que sugiere una disminución de la calidad y la comprensión. La situación, que se describe como la aplicación de la Ley de Goodhart a la Ley de Goodhart, implica que la optimización por volumen de código generado por IA no refleja la productividad ni la calidad real, sino simplemente la capacidad de generar código a bajo costo. El artículo advierte que esta tendencia podría llevar a una pérdida de comprensión y control sobre el código, con consecuencias negativas para la industria.
