El Gobierno de Liberia ha aceptado la llegada de hasta 1.200 personas de terceros países deportadas desde Estados Unidos, en el marco de la política antimigración intensificada por el presidente Donald Trump desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025. El Ministerio de Información liberiano informó de que un primer grupo de veinte personas llegará este jueves 20 de agosto y serán recibidas con "plena hospitalidad", con libertad para abandonar el país o solicitar asilo. El Ejecutivo aclaró que los acogidos "no son criminales" y negó cualquier compensación a cambio, aunque reconoció que recibirá apoyo para gestionar el programa y reforzar su sistema migratorio. La medida se enmarca en una práctica que Amnistía Internacional considera "ilegal" y crecientemente "discriminatoria", pues viola garantías procesales y derechos fundamentales. El Instituto de Política Migratoria estima que unas 15.000 personas fueron expulsadas a terceros países solo entre enero y diciembre de 2025, 13.000 de ellas a México. Liberia se suma así a una lista creciente de países africanos con acuerdos similares, entre ellos Ghana, Ruanda, Uganda, Sudán del Sur, RDC o Sierra Leona, pactos que a menudo implican pagos millonarios de Washington y que organizaciones de derechos humanos han pedido rechazar por los riesgos de detención arbitraria y devolución forzada que entrañan. La reanudación de estos vuelos se activó tras la autorización de la Corte Suprema estadounidense en junio de 2025.
