Libby, la aplicación de préstamo de libros electrónicos presente en más de 92.000 bibliotecas públicas de 115 países, prepara el lanzamiento de filtros para que lectores y bibliotecarios puedan excluir de su catálogo el contenido generado con inteligencia artificial. La herramienta, anunciada por el nuevo consejero delegado de OverDrive, Marc DeBevoise, cubrirá la autoría por IA, la narración sintética de audiolibros, la traducción automática y las ilustraciones artificiales, y se apoyará exclusivamente en metadatos estandarizados que los editores cumplimentarán de forma voluntaria, sin recurrir a detectores automáticos.
La medida llega cuando el sector editorial afronta una avalancha de títulos producidos con IA: Amazon restringió en 2023 el número de libros autopublicados por autor y día, y el director general de Kobo, Michael Tamblyn, afirmó el mes pasado que la plataforma rechaza cerca de la mitad de los manuscritos recibidos por ese motivo. OverDrive, propietaria de Libby, no permite la carga directa de obras, pero las recibe a través de intermediarios como Draft2Digital, que acepta títulos generados por IA siempre que hayan pasado una edición humana exhaustiva. DeBevoise confía en que la mayor parte del catálogo, con más de 6 millones de obras acumuladas desde hace cuatro décadas, es anterior a la irrupción de los modelos generativos. Al mismo tiempo, defiende usos como la localización de audiolibros a mercados internacionales y descarta por ahora reemplazar a los actores de voz en la narración.
