La senadora Elizabeth Warren (D-MA) y la representante Mary Gay Scanlon (D-PA) prevén presentar en las próximas semanas una versión renovada de la Health and Location Data Protection Act, una iniciativa que prohíbe la venta de datos sanitarios y de localización de los ciudadanos estadounidenses a intermediarios. El texto, que también cuenta con el apoyo de los senadores Ron Wyden (D-OR) y Bernie Sanders (I-VT), amplía la propuesta original de junio de 2022 al incluir los datos que los usuarios comparten con sistemas de inteligencia artificial como ChatGPT, Claude o Grok.
La propuesta llega después de que varias empresas de IA hayan lanzado productos centrados en salud. En enero, Elon Musk pidió públicamente que los usuarios suban sus historiales médicos, incluidas resonancias magnéticas, a Grok, el chatbot de xAI. Ese mismo mes, OpenAI presentó ChatGPT Health, un entorno aislado dentro de ChatGPT concebido como más seguro, y ChatGPT for Healthcare, dirigido a profesionales sanitarios. Pocos días después, Anthropic lanzó Claude for Healthcare, una herramienta «preparada para HIPAA» orientada a particulares, proveedores y hospitales.
El proyecto de ley obliga a la Comisión Federal de Comercio (FTC) a dictar la normativa correspondiente en un plazo de 180 días y permite a la propia FTC, a los fiscales generales estatales y a los afectados demandar por su incumplimiento. También asigna 1.000 millones de dólares a la FTC a lo largo de diez años para tareas de ejecución.
Según Warren, resulta «más importante que nunca» perseguir a los intermediarios que «obtienen beneficios enormes» con la venta de información sensible de los estadounidenses, ya que cada vez más personas introducen datos sanitarios privados en sistemas de IA y existe el riesgo de que esa información sea explotada por el mejor postor.
