En un ensayo fechado en 2005, la escritora Ursula K. Le Guin rebate la idea de que su obra, calificada como ciencia ficción "blanda", carezca de contenido tecnológico. Tras la publicación de una reseña argentina sobre su libro "Changing Planes", en la que se afirmaba que Le Guin evita deliberadamente la tecnología por no ser autora de hard SF, la autora decide ampliar una nota al pie para responder a esa observación. Le Guin sostiene que ninguna narración sobre un futuro o una cultura alienígena puede prescindir de la tecnología, ya que esta constituye la forma en que una sociedad se relaciona con la realidad material: la obtención de alimentos, el vestido, las fuentes de energía, los materiales de construcción o la medicina forman parte inseparable de cualquier mundo ficcional. La escritora critica el uso restringido del término "tecnología", identificado en el imaginario colectivo con los dispositivos más complejos de las últimas décadas, y denuncia el olvido de tecnologías cotidianas como el papel, la tinta, las ruedas, los cuchillos o el fuego encendido con fósforos. A su juicio, esos objetos son tan "altamente tecnológicos" como un ordenador o un avión de combate. Para ilustrarlo, propone como ejercicio preguntarse si uno sería capaz de fabricar cualquier objeto artificial, desde un anzuelo hasta un refrigerador. Le Guin concluye que toda la ciencia ficción es, en un sentido u otro, tecnológica, y acepta con ironía que quizá ella escribe "ciencia ficción fácil", con el andamiaje técnico oculto como los huesos bajo la carne.
Le Guin reivindica la tecnología como materia esencial de toda la ciencia ficción
Fuentes:
A Rant About “Technology”
