LastShelf es una herramienta digital pensada para que cualquier persona reúna, antes de una crisis, la información que su familia necesitará si sufre una emergencia médica o fallece. La plataforma parte de un problema muy concreto: cuando ocurre un imprevisto grave, los allegados deben localizar a contrarreloj testamentos, pólizas de seguro, contraseñas, contactos clave y facturas pendientes, una tarea que suele recaer sobre familiares sin preparación previa. La aplicación conecta con más de 12.000 entidades financieras globales —bancos, tarjetas, cooperativas, bancos digitales y corredurías— para detectar facturas críticas y datos de cuentas a partir del correo y la banca vinculada. A partir de ahí, guía al usuario mediante preguntas de sí o no para identificar huecos y construir, paso a paso, un plan familiar con instrucciones claras: qué documentos buscar, a quién llamar, qué pagos no pueden retrasarse y qué contactos de confianza reciben acceso limitado. El usuario decide qué incluir y qué omitir, y la herramienta nunca mueve dinero ni comparte contraseñas: la gestión de claves permanece en el gestor del usuario. La aplicación también ofrece una prueba inicial y un plan anual de 99 dólares, y remarca que trata datos familiares sensibles con un enfoque explícito de privacidad. La motivación del proyecto, según su creador, nació tras el diagnóstico de cáncer de riñón en fase 3 de su padre, una experiencia que evidenció lo difícil que resulta pedir a un ser querido enfermo que ordene su información legal y financiera. LastShelf se presenta, en suma, como un kit de planificación preventiva que convierte papeleo disperso en una guía única y accesible para los seres queridos designados.
