La psicóloga Melanie Joy identificó hace más de una década tres mecanismos —normalización, naturalización y falsa necesidad— que permiten justificar y perpetuar violencias e injusticias sociales. Estas mismas «tres N», descritas en su obra «Por qué amamos a los perros, nos comemos a los cerdos y nos vestimos con las vacas», son las que sostienen el carnismo, la ideología que respalda el uso y consumo de los animales no humanos.
El ensayo parte de la conexión entre la construcción de la masculinidad, el patriarcado y la violencia estructural, y señala que los animales no humanos carecen de capacidad discursiva y de acción para denunciar la opresión que sufren, lo que añade una capa adicional de invisibilidad. La autora argumenta que la ferocidad del sistema patriarcal —con sus patrones de cis, hetero, blanco y payo— es la misma que se ejerce contra los animales, y que resulta hipócrita luchar contra las violencias sistémicas ignorando la que se infringe directamente sobre ellos.
El texto presenta el libro «Especismo, dualidad y patriarcado. Los sistemas de dominio y sus herramientas de control» (Kaótica Libros), que realiza un estudio histórico de la dualidad y compara las estrategias que el especismo y el patriarcado aplican para cosificar y despersonalizar tanto a animales como a mujeres. La conclusión es que no es posible transformar la sociedad sin abandonar el uso de los animales como objetos a disposición humana, ya que la violencia que se ejerce contra ellos está ligada a la que sostiene el resto de las injusticias.
