El mercado de las tablets experimenta una contracción significativa en 2026, con una caída del 10% en las ventas según la consultora Omdia. Esta tendencia se debe a la encarecida de los componentes, especialmente la RAM, lo que lleva a los consumidores a priorizar dispositivos más versátiles. En este contexto, los teléfonos plegables ganan terreno al ofrecer una solución intermedia que combina la portabilidad de los móviles con la productividad de las tablets, canibalizando a los modelos de formato pequeño.
Las tabletas de gama baja y media, con hardware ajustado, enfrentan el mayor riesgo de obsolescencia. Sin embargo, los modelos premium, como los iPad Pro, Galaxy Tab S11 y iPad Air M4, consolidan su posición gracias a su potencia bruta y su capacidad para funcionar como estaciones de trabajo. Apple ha integrado procesadores M5 en sus modelos Pro y M4 en el iPad Air, mientras que Samsung apuesta por chips Dimensity de MediaTek. En cuanto a pantallas, los paneles OLED de alta tasa de refresco (120-144 Hz) y tecnologías sin brillo como las de TCL y Huawei se han vuelto más comunes para mejorar la experiencia de productividad y reducir el brillo.
La inteligencia artificial local, mediante NPUs dedicadas, se integra cada vez más en los sistemas operativos, permitiendo ejecutar modelos de IA sin depender de la nube. Aunque Apple sigue en desarrollo con su nueva Siri, los acuerdos con Google ayudan a recuperar terreno. Las mejoras en el software, como la multitarea y la conectividad con pantallas externas, buscan justificar la inversión en dispositivos de gama alta frente a la competencia de los plegables.
