Tras lapolémica inicial sobre la negativa de Universal de celebrar proyecciones exclusivas para creadores de contenido antes del estreno de la Odisea de Christopher Nolan, lo cierto es que los influencers acabaron sentados junto a críticos y periodistas en los pases de prensa del filme. El estudio no renunció a su política: simplemente aceptó una realidad del ecosistema mediático contemporáneo.
Los influencers se han convertido en una pieza clave de la estrategia promocional de los grandes estudios. Vídeos de ensayo en YouTube, reacciones en TikTok o reseñas entusiastas en Instagram pueden volverse virales y amplificar el alcance de un título entre públicos jóvenes y diversos. Gigi Robinson, estratega de marketing digital, describe estos pases como "uno de los movimientos más inteligentes del marketing actual" porque generan un arco completo de contenido en torno a la película.
El artículo también señala las fricciones que provoca esta práctica. Los horarios de los pases dejan poco tiempo a la prensa tradicional para elaborar crítica fundamentada antes del levantamiento del embargo, un problema agravado por la caída del tráfico de Google Zero. En paralelo, los influencers publican reacciones rápidas y extremas, en parte porque las plataformas algorítmicas premian los contenidos breves y sensacionalistas. La consecuencia es un círculo en el que proliferan los fans parasociales y disminuye la presencia de crítica sustantiva.
El texto no aboga por abandonar a los creadores, sino por reivindicar el esfuerzo de buscar y compartir crítica rigurosa, más allá del contenido promocional que empuja a comprar entradas.
