Las praderas del verano medieval: de la siega al lenguaje poético

Fuentes: The Meadows of Medieval Summer

En julio, los calendarios medievales suelen representar la siega del heno como labor emblemática del mes, una escena alejada de las praderas idílicas que evocan los poetas. Un poema del siglo XV describe así al segador: 'Con mi guadaña siego mi prado', y en agosto, 'Y aquí corto mi trigo bien bajo'. Esta tradición podría haber dado a julio uno de sus nombres en inglés antiguo: Mædmonað o 'mes de la pradera', raíz etimológica compartida con mead (prado en inglés antiguo) y con el verbo mow (segar).

Sin embargo, la literatura inglesa, sobre todo la de Chaucer, transformó estas praderas en espacios de ocio, juventud y romance, no de trabajo agrícola. En 'El cuento de la esposa de Bath', la narradora recuerda los tiempos del rey Arturo, cuando 'la reina de las hadas, con su alegre compañía, bailaba a menudo en muchas praderas verdes'. El caballero atribulado de Keats también se topó con una dama 'en las praderas, hermosa cual hija de hada'.

Más allá de la poesía, la producción de heno era crucial para alimentar al ganado durante el invierno, y estaba regulada por un sistema de derechos y obligaciones. Los jornaleros recibían compensación en dinero ('math-silver') o en banquetes. El término math, emparentado con la siega, designaba la superficie que una persona podía segar en un día (aproximadamente un acre) y dio origen a la palabra inglesa aftermath, que originalmente significaba el segundo corte de hierba tras el primero y hoy se usa en sentido figurado.