Las moscas de la fruta rastrean olores con estrategias mucho más complejas de lo que se creía

Fuentes: Fruit flies chase invisible ribbons of smell with far more advanced strategies than thought

Un equipo de la Universidad Rockefeller, liderado por la neurocientífica Vanessa Ruta, ha descubierto que las moscas de la fruta (Drosophila) recurren a mecanismos mucho más sofisticados que los reflejos simples para localizar el origen de un olor en entornos turbulentos. Durante décadas, los biólogos habían asumido el modelo de «avance y barrido», según el cual el insecto simplemente vuela contra el viento cuando detecta una pluma de olor y, al perderla, zigzaguea hasta recuperarla. Sin embargo, este esquema no explicaba el seguimiento a larga distancia de plumas dispersas y erráticas. Para investigarlo, los investigadores diseñaron una especie de cinta caminadora volada por la mosca: el animal quedó sujeto sobre una esfera suspendida en aire, en plena oscuridad, y al caminar orientaba una boquilla que le lanzaba una corriente constante de aire a las antenas. Sobre esa corriente encendían y apagaban vinagre de sidra de manzana, simulando un campo virtual de olor. Los resultados revelan que las moscas integran la información olfativa con su propio movimiento de un modo hasta ahora subestimado, lo que obligará a revisar las teorías clásicas sobre la navegación química de los insectos.