Un estudio de la Universidad Nacional de Taiwán, dirigido por Kuan-Ming Chen y Ming-Jen Lin, cuestiona la idea de que las mascotas ocupan el lugar de los hijos en sociedades envejecidas. Tras más de una década de seguimiento a millones de hogares, la investigación concluye que adoptar un perro incrementa hasta un 33% la probabilidad de tener un hijo después, un fenómeno que los autores denominan "efecto hijo de práctica".
Los datos respaldan esta interpretación: en España, según la Red Española de Identificación de Animales de Compañía (REIAC), en 2023 había más de diez millones de perros censados frente a menos de dos millones de niños de entre 0 y 4 años. En Corea del Sur, ya se venden más carritos para perros que para bebés, y en Japón se han adaptado rituales infantiles como el Shichi-Go-San para bendecir mascotas.
Sin embargo, los propios autores del estudio, todavía no revisado por pares, advierten de que los resultados corresponden a un contexto cultural concreto y no pueden extrapolarse de forma automática. Expertos veterinarios consultados, como el Dr. Jerry Klein, del American Kennel Club, defienden el uso de cochecitos para perros ancianos o con movilidad reducida; otros, como el adiestrador Carlos Carrasco o la etóloga Isabel Jiménez, alertan de que la humanización excesiva puede desnaturalizar al animal y provocarle ansiedad.
El trabajo se suma a las voces que atribuyen la caída de la natalidad a factores estructurales: precariedad laboral, vivienda inaccesible y maternidad tardía, y no a la preferencia por las mascotas.
