Chicago derogó en 1974 la última de las llamadas 'leyes feas' que seguían vigentes en Estados Unidos, ordenanzas municipales que durante más de un siglo permitieron expulsar de calles y plazas a personas pobres y con discapacidad por su apariencia. Su retirada llegó tras la Sección 504 de la Ley de Rehabilitación de 1973, que prohibió la discriminación por discapacidad en programas financiados con fondos federales, y se consolidó con la Ley de Estadounidenses con Discapacidades de 1990, que amplió esa protección al empleo, los servicios públicos, el transporte y los alojamientos públicos.
Estas normas castigaban a personas consideradas 'desagradables' o 'repulsivas' y vinculaban discapacidad, mendicidad y desorden. Quienes tenían una discapacidad visible podían recibir multas, ser encarcelados o enviados a una institución por acciones cotidianas como salir a la calle, pedir ayuda o permanecer en un espacio público. Su expansión acompañó al crecimiento urbano del país: San Francisco abrió el camino en 1867 con una ordenanza contra la mendicidad; Portland y Chicago legislaron en 1881, y Denver, Lincoln, Omaha y Columbus hicieron lo propio en las décadas de 1880 y 1890. Pensilvania llevó el criterio a todo el estado y Nueva York y Los Ángeles intentaron regulaciones similares en 1895 y 1913.
Los juristas Marcia Pearce Burgdorf y Robert Burgdorf Jr. acuñaron el término 'leyes feas' a mediados de los años setenta, tras casos como el arresto en 1974 en Omaha de un hombre sin hogar detenido por sus cicatrices. La primera detención documentada fue la del veterano Martin Oates en San Francisco en julio de 1867.
