Un estudio internacional liderado por científicas españolas y portuguesas ha analizado los esqueletos de 48 niños y adolescentes hallados en el yacimiento de Camino del Molino, en Caravaca de la Cruz (Murcia), la mayor necrópolis colectiva de la Edad del Cobre en Europa, con restos de al menos 1.348 personas inhumadas entre el 2971 y el 2251 a.C. De los 167 esqueletos articulados —los que conservan su posición original— 48 corresponden a menores de 20 años y han permitido reconstruir las enfermedades que padecían hace casi 5.000 años.
Los resultados, publicados en un equipo en el que participa Sonia Díaz Navarro (Universidad de Burgos), revelan que el 91,7% de los menores analizados presenta al menos una alteración esquelética: el 89,6% muestra porosidad ósea y el 68,8% señales directamente asociadas a infecciones respiratorias, probablemente incluida la tuberculosis. En dos tercios de los casos (66,7%) ambas lesiones coexistían, y los individuos con lesiones esqueléticas porosas presentaban un riesgo 11,64 veces mayor de mostrar signos de infección respiratoria.
Las dolencias afectaban a todos los grupos de edad, con mayor incidencia en lactantes y adolescentes de entre 10 y 14 años, sin diferencias entre niños y niñas. Los autores concluyen que las infecciones prolongadas o recurrentes fueron un factor clave de morbilidad infantil en el Calcolítico del sureste peninsular y subrayan que estos 48 esqueletos articulados ofrecen una oportunidad excepcional para profundizar en la salud de las poblaciones prehistóricas.
