Imágenes satelitalas analizadas por BBC Verify revelan el alcance de las sucesivas olas de calor que desde mayo azotan Europa occidental: glaciares en retroceso, campos verdes convertidos en tierra árida, ríos con caudales mínimos y más de 90.000 hectáreas calcinadas por incendios. El servicio europeo de monitorización climática Copernicus confirmó que el periodo junio-julio fue el más cálido jamás registrado en la región.
El Danubio ha descendido a sus niveles más bajos en tres décadas en varios países. En Serbia emergió un buque de la Segunda Guerra Mundial y en Bulgaria aparecieron huesos de mamut. El bajo caudal obligó a varias centrales nucleares en Hungría y Rumanía a parar o reducir su producción por la imposibilidad de usar agua del río para refrigeración. En el Rin, algunas barcazas de carga quedaron varadas y se cancelaron cruceros fluviales.
En los Alpes, el glaciar del Ródano ha retrocedido más de 50 metros respecto al verano pasado, y la temporada podría convertirse en una de las peores para el deshielo desde que hay registros. En Francia, el mayor incendio de la región de Gironda calcinó unas 42.000 hectáreas, equivalentes a la isla de Wight. El índice de vegetación NDVI cayó por debajo de la media quinquenal en cerca del 70% del territorio francés, la mitad del Reino Unido y el 40% del oeste de Alemania, con niveles de humedad del suelo inferiores al 98% de las fechas comparables en la serie histórica. Expertos de la Universidad de Leeds y del Helmholtz Centre alertan de que la agricultura europea puede sufrir ya daños difíciles de revertir aunque regresen las lluvias.
