Un estudio publicado en la revista PNAS revela que la atención de heridas en las colonias de hormigas carpinteras no corre a cargo de un grupo especializado de «sanitarias», sino de obreras que atraviesan la fase de transición entre el cuidado interior de las crías y las salidas al exterior para forrajear. El trabajo, coliderado por el investigador Erik Frank, de la Universidad de Würzburg, y el equipo de la Universidad de Lausana, identifica dos factores clave para que una obrera asista a una compañera herida: encontrarse en esa etapa intermedia, que dura unos 20 días, y haber tenido interacciones sociales previas con la herida, como acicalamiento o contacto de antenas.
Los autores monitorizaron seis colonias de 110 individuos de la especie Camponotus fellah mediante un sistema de seguimiento automatizado capaz de registrar movimientos, interacciones y curas durante semanas. Las hormigas en transición recorren todo el nido, lo que les otorga mayor conectividad social y espacial que al resto. Estudios anteriores del mismo grupo ya habían descrito la técnica: muerden la pata lesionada y aplican sustancias antimicrobianas, una amputación profiláctica que duplica la tasa de supervivencia del individuo herido.
