Las Guerras Médicas (490-479 a.C.) constituyen el conflicto bélico más extenso de la historia antigua entre el Imperio aqueménida y las polis griegas. La campaña comenzó con la rebelión jonia en Asia Menor, provocada por la presión fiscal y el dominio persa, lo que llevó a Darío I a lanzar la primera invasión, derrotada en Maratón en 490 a.C. Tras la muerte de Darío, su hijo Jerjes I retomó los planes de conquista de la Grecia continental en 480 a.C.
La operación exigía una preparación logística sin precedentes, incluyendo la construcción de puentes sobre el estrecho de los Dardanelos y la excavación de un canal cerca del monte Athos para facilitar el paso de la flota. El ejército persa, compuesto por contingentes de diversas regiones del imperio, atravesó las Termópilas bajo el mando del rey espartano Leónidas, aunque la resistencia griega no impidió su avance hacia Atenas. La flota persa, crucial para el abastecimiento, fue derrotada en la batalla naval de Salamina en 480 a.C., lo que obligó a Jerjes a regresar a Asia, dejando a Mardonio con fuerzas residuales en Tesalia.
La guerra no terminó con la retirada de Jerjes. En 479 a.C., las fuerzas persas fueron derrotadas en Platea, donde Mardonio murió, y en Mícala, donde se consolidó la supremacía marítima griega. Este conflicto, documentado principalmente por Heródoto, marcó el fin del dominio persa en Jonia y sentó las bases para la Liga de Delos, una alianza que consolidó la hegemonía ateniense en el mar Egeo.
