Un alto ejecutivo de una gran tecnológica estadounidense ha descrito la situación como "una pesadilla absoluta" ante el aumento vertiginoso de la factura que pagan las empresas por el uso de inteligencia artificial. El detonante son los agentes de IA, bots capaces de leer, interpretar y ejecutar tareas de forma autónoma, que consumen enormes cantidades de capacidad de procesamiento y disparan los costes. La preocupación se agrava porque las grandes compañías manejan cientos de programas de software y, si cada uno incorpora agentes como tendencia probable, el gasto en IA podría descontrolarse. Para los usuarios más intensivos, la estrategia de maximizar el uso de tokens —las unidades que facturan los modelos de lenguaje— está perdiendo atractivo, y las empresas empiezan a buscar fórmulas para recortar y racionalizar estos costes antes de que se vuelvan insostenibles. La pieza forma parte del número impreso del 20 de junio de 2026 de The Economist, en la sección de Negocios, bajo el titular "Token reckoning".
