El experto en ciberseguridad Michal Zalewski (lcamtuf) sostiene que sí es posible, en términos prácticos, distinguir el texto generado por un modelo de lenguaje del escrito por una persona, y lo demuestra con un caso visual: un collage de cerca de 150 portadas de libros infantiles obtenidas al buscar "100000 whys" en Amazon. Las portadas, perfectamente legítimas en su estética, son en realidad un ejemplo arquetípico de "AI slop": ante un mismo prompt, distintos autores que recurren a un LLM obtienen resultados funcionalmente idénticos, con los mismos clichés gráficos (dinosaurios rugiendo en la esquina superior, cohetes rojos y blancos, golden retrievers, leones).
El argumento central del artículo desplaza el debate habitual sobre los "manierismos" del modelo hacia un punto más estructural: los grandes modelos de lenguaje son cuasi-deterministas, de modo que convergen hacia un mismo repertorio de patrones ante cualquier prompt convencional. Eso no convierte su escritura en estadísticamente detectable con un test simple, pero sí genera una señal difusa que el ojo humano entrenado percibe con facilidad, sobre todo en contextos informales.
Zalewski concluye con una reflexión sobre el futuro de las interacciones en línea: los modelos tradicionales de la comunicación digital se rompen cuando producir contenido cuesta mucho menos que consumirlo, y por eso la capacidad de reconocer de forma instintiva el material sintético se vuelve una habilidad cada vez más relevante.
