Casi el 40% de los adolescentes españoles de entre 14 y 18 años ha consumido al menos una bebida energética en el último mes, según la encuesta ESTUDES 2025 del Ministerio de Sanidad. La doctora Gema Tesorero, pediatra y coordinadora médica en el Centro Creciendo Madrid, advierte que la cafeína presente en estos productos puede provocar dependencia física al consumirse de forma habitual. El organismo se adapta a la presencia de la cafeína, desarrollando tolerancia que requiere dosis mayores para lograr el mismo efecto, lo que puede derivar en nerviosismo, ansiedad, insomnio y taquicardia si se superan las 250 o 300 mg de ingesta diaria.
Al interrumpir el consumo, aparecen síntomas de abstinencia como dolor de cabeza, somnolencia e irritabilidad, que suelen comenzar entre 12 y 24 horas después de la última toma. La especialista explica que la cafeína bloquea los receptores de adenosina, impidiendo la sensación natural de cansancio y provocando que los adolescentes duerman peor, lo que empuja a consumir más bebidas energéticas para compensar la fatiga acumulada. Para las familias, es crucial comprender que este malestar es transitorio y que el organismo se está adaptando a funcionar sin cafeína. La recomendación médica es que los menores eviten estas bebidas, y la pediatra aboga por una reducción escalonada supervisada por el pediatra para amortiguar el impacto de la abstinencia, además de la regulación de la venta a menores para proteger su salud.
