Las amenazas de Donald Trump de romper relaciones comerciales con España chocan con una realidad logística difícil de revertir: las bases de Rota y Morón, bajo soberanía española, resultan imprescindibles para el Pentágono. El origen del desencuentro fue el veto de Madrid a usar ambas instalaciones y el espacio aéreo español en la operación estadounidense contra Irán, lo que obligó a Washington a reorganizar su despliegue desde Alemania y Francia. Pocas semanas después, la Fuerza Aérea adjudicó un contrato de unos 400 millones de dólares para mantener y modernizar Morón hasta 2036, y anunció la construcción en Rota de un hangar para alojar aviones de transporte estratégico C-17 Globemaster y C-5 Galaxy, capaces de trasladar carros de combate, helicópteros o cientos de soldados en un solo vuelo. Rota controla la entrada del Mediterráneo, mientras que Morón enlaza en pocas horas Europa con el norte de África y Oriente Medio. Analistas estadounidenses coinciden en que perder el acceso a ambas bases supondría una carga adicional para las fuerzas de EEUU, incluso redistribuyendo capacidades entre aliados. Trump llegó a dar marcha atrás en sus amenazas tras un acuerdo de pago, y el gasto del Pentágono en las dos instalaciones gaditanas evidencia que el valor estratégico del sur de España pesa más que cualquier disputa política puntual.
