Las aplicaciones nativas deberían evitarse siempre que sea posible: nadie está contento

Fuentes: Native Apps Should Be Avoided Whenever Possible — No One's Happy

Este artículo sostiene que las aplicaciones nativas deberían evitarse siempre que sea posible porque su modelo de permisos y de software embebido las convierte en canal principal de recopilación masiva de datos. El texto enumera prácticas recomendadas: rechazar las aplicaciones, priorizar la web, revocar permisos por defecto y desinstalar lo que no se use. Como caso emblemático, describe la aplicación oficial de la Casa Blanca lanzada el 27 de marzo de 2026, que declaró un manifiesto de privacidad vacío mientras su binario contenía diez marcos de analítica, incluido OneSignal con submódulo de geolocalización que enviaba coordenadas GPS cada 4,5 minutos en primer plano y cada 9,5 en segundo plano, controlable de forma remota por el servidor. Una auditoría de Exodus Privacy identificó además el rastreador Huawei Mobile Services Core, no mencionado en la política de privacidad.

El artículo explica cómo la mayoría de las aplicaciones son envoltorios de decenas de paquetes de terceros que heredan los permisos concedidos, citando la brecha de Gravy Analytics en enero de 2025, que expuso unos 30 millones de registros de ubicación de 3.455 aplicaciones, y el acuerdo de Google por 391,5 millones de dólares con 40 estados. Advierte de que gobiernos, fuerzas de seguridad, empleadores, aseguradoras, arrendadores y agregadores de datos compran esa información, incluyendo categorías sensibles como visitas a clínicas, iglesias o armerías, y de que en Estados Unidos no existe una ley federal integral de privacidad. Una tabla comparativa detalla las capacidades técnicas de las aplicaciones nativas frente a la web y las PWA, concluyendo que el navegador ha cerrado la brecha manteniendo el control del usuario, con permisos explícitos, indicadores visibles y sin operación silenciosa en segundo plano.