Un equipo internacional de la Estación Biológica de Doñana ha determinado que las abejas europeas han perdido aproximadamente un tercio de su área de distribución en los últimos cien años. Esta conclusión, basada en una base de datos de más de 4,3 millones de registros, revela que la principal causa del declive no es el cambio climático, sino la pérdida de hábitat debido a la agricultura intensiva. Mientras que las abejas adaptadas al frío han disminuido más rápido, los sírfidos (moscas miméticas) han experimentado una expansión inicial, aunque ambos grupos enfrentan riesgos a largo plazo.
La zona de Galicia se encuentra entre las más afectadas por este retroceso. El informe de la plataforma IPBES advierte que el 75% de los cultivos alimentarios y casi el 90% de las plantas silvestres dependen de la polinización animal, lo que implica que la desaparición de estos insectos amenaza la seguridad alimentaria global. Para mitigar el impacto, los expertos proponen rediseñar el paisaje agrario, incorporando un 6% de hábitat natural para sírfidos, un 16% para abejas solitarias, un 18% para abejorros y un 37% para mariposas, manteniendo linderos florales y setos entre los cultivos.
