La Xunta de Galicia ha ordenado cortar el tubo de cobre instalado en la única gárgola antropomorfa de la fachada del Hostal dos Reis Católicos, en la plaza del Obradoiro de Santiago de Compostela, y ha dado al arquitecto Fernando Cobos un plazo de 25 días para diseñar un sistema de desagüe interno y oculto. La intervención, prevista en el Plan Director del monumento y autorizada por la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural, consistía en prolongar las 18 gárgolas renacentistas con tuberías metálicas para alejar el agua de lluvia del balcón barroco y evitar humedades. Turespaña y el Ministerio de Industria y Turismo financian las obras, presupuestadas en unos once millones de euros.
La denuncia pública partió de la vecina Maite Vieites, que difundió fotografías de las gárgolas "intubadas". Asociaciones como Apatrigal, el Ateneo de Santiago, la Asociación Cultural Casino y la vecinal Fonseca calificaron la actuación de "aberración" y "atentado patrimonial", y elevaron quejas a Icomos-España por considerar que vulneraba la Carta de Venecia. Cobos defiende que la solución es reversible y de menor daño, y recuerda que la lectura sexual de estos elementos data del medievo. El caso reabre el debate sobre la gestión de los bienes protegidos y la memoria histórica.
