Un veterano de la informática de 48 años, con experiencia desde 1990, sostiene que la web abierta tal y como la conocemos —buscar, hacer clic, leer, publicar, descubrir— ya está siendo sustituida por interfaces de chat con IA más cómodas, más centralizadas y mucho más difíciles de abandonar. El texto recorre la evolución de las plataformas digitales: de los disquetes y los BBS con módems de 14,4 kbps a la llegada de la World Wide Web en navegadores como Netscape Navigator, que dejó obsoletos a los BBS casi de inmediato. Después repasa el dominio de Macromedia Flash a finales de los noventa y principios de los dos mil, una tecnología que ofrecía animación e interactividad a costa de crear un jardín vallado: contenido atrapado en archivos binarios, difícil de indexar, inaccesible y dependiente de herramientas propietarias. La irrupción del iPhone en 2007 y la negativa de Apple a soportar Flash —refrendada por el texto de Steve Jobs "Thoughts on Flash" en 2010— cambió la dirección del sector hacia estándares abiertos, movilidad y eficiencia energética, hasta que Adobe puso fin a Flash Player el 31 de diciembre de 2020. La reflexión final es que cada generación de informática cree que su interfaz favorita será para siempre, pero nunca lo es: la web no va a desaparecer de un día para otro, pero el ecosistema abierto de búsqueda, lectura y publicación está siendo reemplazado por un modelo más centralizado en torno a la IA conversacional.
