La encíclica 'Magnifica humanitas', publicada por el Papa León XIV en mayo de 2026, ha trasendido por primera vez el ámbito católico y ha circulado por X, LinkedIn, Hacker News, Reddit y lobste.rs. Su autor, un ingeniero de software nacido durante el pontificado de Juan Pablo II, analiza el documento desde la perspectiva de su trabajo cotidiano con herramientas de inteligencia artificial.
El texto parte de la tesis central de la encíclica: la tecnología nunca es neutral, sino que refleja los rasgos de quienes la diseñan, financian, regulan y utilizan. Los creadores de estas máquinas, señala, herederos del racionalismo occidental y de la escisión sujeto-objeto, tienden a creer que basta con despojarse de prejuicios para alcanzar una visión objetiva del mundo. Esa pretensión de no situarse en ningún lugar concreto no elimina el sesgo, sino que lo oculta hasta hacerlo invisible incluso para sus propios autores.
Aplicado a los modelos de lenguaje, el argumento papal resulta especialmente incisivo: la aparente objetividad de sus respuestas no es neutralidad, sino la proyección de los supuestos culturales de quienes los entrenaron. Aunque imitan funciones de la inteligencia humana —velocidad, capacidad de cómputo, incluso empatía simulada— carecen de comprensión afectiva, relacional y espiritual. Frente a un humano que lucha por la objetividad y deja entrever ese esfuerzo, la prosa generada por máquinas no muestra ningún intento subyacente. Esa ausencia de striving, apoyada en una lectura de 'Zen y el arte del mantenimiento de la motocicleta' de Robert Pirsig, es la advertencia que el artículo considera más relevante para los ingenieros de software.
