El desarrollador italiano Salvatore Sanfilippo, conocido como antirez, reflexiona sobre el papel que Linus Torvalds desempeñó al frente del kernel de Linux y lo aplica a la programación asistida por inteligencia artificial. Tras recordar que escribir un kernel Unix mínimo para el 386 estaba al alcance de una fracción muy pequeña de programadores talentosos, el autor subraya que la verdadera genialidad de Linus radicó en algo posterior: dejar de escribir código a gran escala para convertirse en coordinador, diseñador y líder del proyecto, dialogando con los mantenedores de cada subsistema y fijando la dirección técnica.
Frente a las herramientas de IA generativa, Sanfilippo sostiene que los programadores deben adoptar exactamente ese rol: actuar como Linus frente a los agentes y modelos de lenguaje, que ocuparían el lugar de los distintos mantenedores. Distingue así entre el "vibe coding", útil para personas sin formación técnica, y la programación automática seria, reservada a expertos capaces de guiar a los agentes, revisar ideas y aportar criterio de diseño. Programar bien con IA, argumenta, requiere talento, entrenamiento y una visión arquitectónica comparable a la del director de orquesta, no basta con escribir un prompt y aceptar lo que la máquina produzca.
