La venta masiva de bonos gubernamentales a nivel mundial ha generado una presión alcista sobre los costes de financiación del Reino Unido, justo antes de la presentación del presupuesto del primer ministro John Healey. El rendimiento de los bonos del Tesoro británico (gilts) de diez años alcanzó el 5,38% a media mañana del jueves, situándose cerca de su máximo histórico de 19 años. Esta subida incrementa el coste inicial de la inversión pública y afecta a las previsiones de la Oficina de Responsabilidad Presupuestal, cuestionando si el gobierno laborista cumplirá con sus reglas fiscales. Los analistas estiman que los aumentos recientes en los rendimientos han eliminado más de la mitad de los 24.000 millones de libras de margen fiscal construido por Rachel Reeves. Aunque Healey ha prometido mantener un margen de seguridad, las fuentes del Tesoro sugieren que será significativamente menor. La venta de bonos se debe a la preocupación por la inflación y los costes de los intereses, agravada por la guerra en Oriente Medio. Clare Lombardelli, economista jefe del Banco de Inglaterra, advirtió que los precios energéticos elevados podrían forzar un endurecimiento de la política monetaria. El gobierno de Andy Burnham enfrenta el desafío de ofrecer alivio al coste de la vida mientras los costes de los hipotecas suben y el Banco de Inglaterra prevé un aumento del 24% en el tope de precios de la energía para enero.
