La Comisión Europea ha impuesto a Google una multa de mil millones de dólares por abuso de posición dominante en los mercados de búsquedas y tiendas de aplicaciones, al privilegiar sus propios servicios frente a los de terceros en los resultados de búsqueda. La sanción se basa en la Ley de Mercados Digitales (DMA) y prohíbe a Google dar trato preferente a sus productos en categorías como compras, alojamiento, transporte y vuelos. Además, la empresa deberá permitir a los desarrolladores de aplicaciones comunicarse y operar con los usuarios fuera de la Play Store, donde Google cobra una comisión por las ventas.
La vicepresidenta ejecutiva de la Comisión, Teresa Ribera, defendió que "los mejores productos deben triunfar porque son mejores, no porque pertenezcan a la empresa que gestiona el buscador" y que los consumidores europeos tienen derecho a conocer las mejores ofertas, aunque la propietaria de la tienda de aplicaciones no perciba una parte. Google anunció que estudiará recurrir la sanción y, según Kent Walker, presidente de Asuntos Globales de la compañía, la medida equivale a "una degradación de producto impulsada por un grupo reducido de denunciantes".
La UE ha acumulado en la última década varias multas multimillonarias contra Google por prácticas anticompetitivas. A principios de julio, un tribunal europeo confirmó una sanción récord de 4.100 millones de dólares impuesta en 2018 por obligar a los fabricantes de teléfonos a preinstalar Google Search y Chrome. Esta nueva multa llega en un contexto de tensiones transatlánticas: el presidente estadounidense Donald Trump amenazó con imponer aranceles a los países europeos que restrinjan a las tecnológicas norteamericanas.
