La Comisión Europea ha multado a Google con un total de 890 millones de euros por infringir la Ley de Mercados Digitales (DMA) en sus servicios de búsqueda y tienda de aplicaciones. La sanción se desglosa en 460 millones de euros por priorizar sus propios servicios —como comparadores de compras, hoteles o vuelos— sobre los de competidores en los resultados de búsqueda, y 430 millones adicionales por impedir que los desarrolladores de aplicaciones redirigieran a los usuarios hacia ofertas más económicas fuera de la tienda de Google Play.
Bruselas ha ordenado a Google tratar de forma "justa y no discriminatoria" los servicios de terceros que aparecen en sus resultados y permitir que los desarrolladores ofrezcan alternativas externas. Un alto funcionario comunitario señaló que los consumidores europeos serán los beneficiarios directos de la decisión, ya que los resultados de búsqueda "serán diferentes" en Europa y Google deberá adaptar su motor en consecuencia. La compañía ya ha comenzado a probar cambios en la presentación de sus servicios propios, lo que la Comisión considera "un progreso sustancial hacia el cumplimiento".
La multa se conoce pocas horas antes de que expiren los aranceles globales temporales impuestos por Estados Unidos a unos 60 países, lo que podría tensar la relación con la Administración de Donald Trump. Un responsable europeo descartó cualquier vínculo con la política arancelaria y defendió la "soberanía" de la UE para regular a las tecnológicas estadounidenses en su territorio. Google puede recurrir la decisión y solicitar medidas cautelares, incluida la suspensión de la sanción.
