La Comisión Europea ha presentado el Marco de la UE para la Resiliencia Climática, una iniciativa sin financiación adicional diseñada para reforzar la capacidad de anticipación ante los riesgos climáticos. Esta medida surge tras un episodio de lluvias torrenciales en Valencia y la advertencia de la presidenta Ursula Von der Leyen sobre la necesidad de implementar políticas para mitigar los efectos del cambio climático. El marco incluye herramientas prácticas como el visor climático europeo, desarrollado por el ECMWF, y un navegador de herramientas de resiliencia creado por la AEMA, que buscan ayudar a las empresas y administraciones a gestionar los riesgos específicos de su ubicación y sector.
La urgencia de la acción se basa en datos alarmantes: más de 35.000 muertes por calor en la UE, con más de 5.000 en España, y pérdidas económicas estimadas en 200.000 millones de euros entre 2022 y 2025. La Comisión advierte de que el calentamiento global podría alcanzar 1,5 °C en 2030, 2 °C en 2050 y 3 °C en 2100. A pesar de la presentación de estas herramientas, la Comisión ha rebajado la agenda verde, relajando la normativa de emisiones y aplazando la reducción de metano. La vicepresidenta Teresa Ribera ha señalado que el cambio climático es un agente mortal que reduce el PIB local en 1,5 puntos porcentuales tras una ola de calor, estimando que las pérdidas acumuladas podrían alcanzar entre el 5% y el 7% en las economías más expuestas. El marco busca movilizar a las empresas para que inviertan en adaptación, con una inversión anual estimada de 70.000 millones de euros, para evitar daños que podrían superar diez veces su valor inicial.
