La Comisión Europea ha presentado los últimos pasos de su estrategia para reforzar la seguridad y resiliencia de los cables submarinos, una infraestructura por la que circula alrededor del 99 % del tráfico mundial de internet y que se ha convertido en un frente más de la guerra híbrida. Solo en los primeros meses de 2025 se han registrado más de una docena de cortes, en muchos casos atribuidos a sabotajes en el mar Báltico y el mar Rojo.
La nueva actuación articula la respuesta en cuatro ejes —prevención, detección, respuesta y recuperación, y disuasión— y contempla una dotación de 40 millones de euros para desplegar módulos de reparación adaptable posicionados de forma estratégica en varias cuencas marítimas, de modo que los buques cableros puedan acceder con rapidez a kits y herramientas tras un incidente. Se trata de la continuación de una convocatoria piloto previa de 20 millones centrada en el Báltico.
Además, se pondrán en marcha los dos primeros centros regionales de cables. El del Báltico, coordinado por Finlandia junto a Dinamarca, Alemania, Estonia, Letonia y Suecia, dispondrá de 2,5 millones de euros para vigilancia e intercambio de información. El del Mediterráneo, coordinado por Italia con Grecia, Chipre y Malta, recibirá 3,3 millones con funciones análogas.
Estas medidas se enmarcan en un plan mayor que ya había asignado 595 millones de euros a 74 proyectos de conectividad continental y, en febrero de 2025, otros 347 millones exclusivos para cables submarinos, en línea con el objetivo europeo de alcanzar soberanía tecnológica tras el debilitamiento de alianzas tradicionales.
