Los Veintisiete han aprobado este jueves el 21º paquete de sanciones de la Unión Europea contra Rusia, después de varias semanas de bloqueo que se ha desbloqueado con concesiones a los intereses de empresas europeas y de algunos Estados miembro. Fuentes diplomáticas han confirmado que el acuerdo se ha alcanzado "manteniendo la unidad de la UE, como ya ocurrió con los 20 paquetes anteriores".
El principal obstáculo era el veto de Grecia a la prohibición del transporte marítimo de gas ruso hacia terceros países. El Ejecutivo heleno cedió tras concederse una exención a los contratos firmados antes de la invasión rusa de Ucrania, aunque se prohíbe a los operadores comunitarios suscribir nuevos contratos. La presión del armador griego George Prokopiou, dueño de Dynagas y socio de Yamal LNG, estuvo a punto de hundir el paquete. Junto a él, el consejero delegado de Total, Patrick Pouyanné, presionó para suavizar la futura prohibición de comercialización de GNL ruso prevista para enero de 2027.
Otro pilar del paquete es la prórroga por 12 meses del tope al precio del petróleo ruso, fijado en 44,10 dólares por barril, para impedir que Moscú se beneficie de la subida del crudo tras el cierre del estrecho de Ormuz por la guerra de Irán. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha anunciado la inclusión de 32 bancos rusos adicionales en la lista de entidades sancionadas, sanciones a empresas de criptomonedas y plataformas petroleras de terceros países, y la primera sanción directa a buques que apoyan a la flota fantasma rusa. Se añaden 32 nuevos buques a los 632 ya sancionados.
La prohibición de entrada en la UE a excombatientes rusos, solicitada por once países, ha quedado en una declaración de intenciones: Francia e Italia, que reciben respectivamente 180.000 y 160.000 visitantes rusos anuales de alto poder adquisitivo, se opusieron por la complejidad jurídica y su impacto en el turismo de lujo.
