La organización agraria COAG ha denunciado que los agricultores españoles de patata atraviesan una crisis de rentabilidad mientras el canal Horeca —hoteles, bares y restaurantes— se abastece con patata francesa de conservación almacenada desde la campaña de 2025, comprada a entre 15 y 20 céntimos el kilo. Esa entrada de producto de bajo precio arrastra a la baja toda la cotización del mercado nacional en plena campaña de recolección en Murcia y Andalucía, donde los productores cobran entre 25 y 30 céntimos por kilo frente a costes de producción superiores a 35-40 céntimos, agravados por un gasóleo agrícola un 50% más caro y fertilizantes nitrogenados un 40% más caros por el impacto del conflicto en Irán. Las pérdidas se sitúan entre 100 y 150 euros por tonelada vendida.
Según Alberto Duque, responsable del sector en COAG, la tortilla servida en el canal hostelero tiene actualmente una alta probabilidad de elaborarse con patata francesa de conservación, identificable porque se oscurece al cocerla y se deshace al freírla. Las importaciones desde Francia han crecido un 33% en una década, de 708.000 toneladas en 2016 a 941.000 en 2025, con un incremento del 23,5% solo entre 2023 y 2024. El 73,7% de la patata importada en España procede ya de Francia.
COAG exige a la distribución y a los operadores Horeca priorizar la patata nueva española en verano, etiquetar con claridad el origen y el tipo de producto y reforzar los controles de la Ley de Cadena Alimentaria. Mientras la patata francesa recorre entre 1.500 y 2.000 kilómetros hasta el punto de venta, la andaluza apenas supera los 50, argumento en el que se apoya la empresa sevillana Patatas Arrebola para lanzar su marca «Sabor del sur», de patata 100% andaluza.
