La filósofa Agnes Callard, profesora de la Universidad de Chicago, ha propuesto una teoría bautizada como el 'uni-contexto' para dar cuenta de una serie de fenómenos que hoy parecen desconectados: el pesimismo constante de los medios, la obsesión por gestionar la atención, la dificultad para dejar de compararse con los demás y la homogeneización del arte y el diseño. En una conversación con el periodista Derek Thompson, Callard parte del concepto ya conocido de 'colapso de contexto' —laflattening que sufren las normas informativas cuando hablamos en una misma sala universal— y lo lleva mucho más lejos: si las normas informativas se unifican, también lo hacen las normas morales, éticas y las ideas sobre lo que es bueno para uno mismo y para los demás. La filósofa sostiene que esta unificación no es solo tecnológica, aunque las telecomunicaciones de los últimos 150 años (radio, televisión, smartphones) la hayan acelerado, sino que responde a un impulso humano de sentirse más grande, de vivir en una realidad abierta. Entre las implicaciones que Callard deriva de su teoría destaca la explicación del sesgo de negatividad en redes: lo bueno es profundamente dependiente del contexto —las enchiladas de pollo gustan en casa pero no interesan al mundo—, mientras que lo malo (muerte, dolor, enfermedad, violencia) resulta legible para casi cualquier audiencia. La condena, por tanto, se propaga mejor que el entusiasmo. El texto también conecta el uni-contexto con la impaciencia humana por escapar de mundos pequeños y con la tendencia a convertir la mirada global en un permanente escrutinio crítico.
