Sotheby's abrió el 14 de julio la puja por una destacada colección de fósiles, cuya pieza central es el lote 20: el esqueleto de un Tyrannosaurus rex de 67 millones de años conocido como "Gus". El ejemplar, descubierto en una finca de Dakota del Sur, está compuesto por 183 elementos óseos fósiles y alcanza un 61 % de completitud, según la casa de subastas, que estima un precio de hasta 30 millones de dólares para el comprador, ya sea un museo público o un coleccionista privado. Paleontólogos consultados, como Thomas Holtz, de la Universidad de Maryland, reconocen su valor científico, pero advierten de que la venta a manos privadas convierte piezas históricas en activos de lujo y las aparta de la investigación. La subasta de Gus se enmarca en una tendencia creciente desde 1997, año en que Sotheby's vendió a Sue, el T. rex más completo conocido, por 8,4 millones de dólares, récord entonces para un fósil subastado. Desde entonces, las casas de subastas han impulsado la fiebre por estos especímenes, y los expertos temen que el ciclo de especulación limite el acceso de la comunidad científica a fósiles de relevancia excepcional.
