La biotecnológica Pairwise, fundada en Carolina del Norte, utiliza la edición genética CRISPR para desarrollar de forma simultánea moras sin semillas ni espinas y con mayor rendimiento por hectárea, un objetivo que la mejora tradicional tardaría décadas en conseguir. La compañía, que ha recaudado más de 160 millones de dólares y colabora con gigantes agroindustriales como Bayer, Corteva, Mars y Sun World, también trabaja en melocotones sin hueso, cerezos que crecen como arbustos y cultivos resistentes a enfermedades o con mayor vida útil.
El primer producto CRISPR comercializado en Estados Unidos, una mostaza verde menos amarga lanzada en 2023, se retiró en 2024. Hoy Pairwise solo vende una variedad de mora en Colombia y suma más de 50 aprobaciones regulatorias para cinco cultivos editados en nueve países, aunque sus moras triples no llegarán a los supermercados estadounidenses antes de 2030.
El sector apuesta por el CRISPR porque permite modificar rasgos concretos sin introducir ADN de otras especies, lo que evita parte del rechazo que generaron los organismos genéticamente modificados. Sin embargo, los analistas recuerdan que el movimiento "Make America Healthy Again" y la persistencia del rechazo social a los "Frankenfoods" podrían frenar esta nueva revolución agrícola, clave para alimentar a una población creciente sin ampliar la frontera agrícola.
