Un trabajo reciente publicado en arXiv sostiene que la representación popular de la singularidad de un agujero negro como un único punto en el centro es incorrecta y propone, en su lugar, que se trata de una superficie. La idea se basa en un argumento de relatividad general: dos observadores que caen en caída libre hacia un agujero negro esférico siguiendo trayectorias angulares distintas pierden el contacto causal mucho antes de llegar al centro, pese a hallarse espacialmente próximos. Esto refleja que, en relatividad general, dos puntos espacialmente cercanos pueden ser causalmente distantes. En los agujeros negros esféricos, esa superficie singular coincide con la región central; en los rotatorios, el análisis es más complejo, pero la conclusión se mantiene. La superficie se ubicaría en el horizonte interno, donde la inestabilidad de inflación de masa —provocada por perturbaciones clásicas o cuánticas— desencadena un colapso hacia una superficie singular de tipo espacio. El artículo sugiere implicaciones para la gravedad cuántica: los estados cuánticos del agujero negro residirían en esa superficie bidimensional, coevolucionando unitariamente con la atmósfera de radiación de Hawking atrapada dentro del horizonte de eventos y en equilibrio termodinámico con ella.
