Las API de inferencia prometieron desde el inicio algo aparentemente simple: enviar una entrada y recibir una salida, conservando ambas para reconstruir la conversación. Esa abstracción nunca fue del todo real, pero al menos el registro semántico de una sesión —el transcript con instrucciones, mensajes, llamadas y resultados de herramientas— podía pertenecer al usuario y ser retomado por otro modelo equivalente. Hoy esa portabilidad se está erosionando de forma deliberada.
El artículo identifica cinco pruebas prácticas para verificar la portabilidad de una sesión: inspección, exportación, repetición, auditoría y eliminación. Una respuesta es portable cuando el archivo contiene información inteligible suficiente para que otro modelo continúE el trabajo, sin depender de identificadores opacos, blobs cifrados, resultados de búsqueda cerrados o estados que solo el proveedor original puede descifrar.
El texto critica el uso del término encrypted_content como falsa garantía de privacidad: en la mayoría de casos es "estado sellado por el proveedor", una cápsula que el cliente no puede abrir y cuyas claves controla la plataforma. Las API de OpenAI Responses y Gemini Interactions almacenan conversaciones por defecto (30 días en la versión de pago de OpenAI, 55 días en la de pago de Gemini, un día en la gratuita), lo que convierte el transcript local en un puntero hacia una base de datos ajena.
También señala que los principales laboratorios no exponen el razonamiento en bruto por motivos de seguridad, devolviendo resúmenes generados por otro modelo o bloques cifrados atados a un modelo concreto. Las búsquedas web del lado del servidor ilustran el mismo problema: el cliente recibe citas y URLs, nunca el contexto textual íntegro que vio el modelo. La consecuencia es que la sesión pasa a ser una vista parcial cuyo estado operativo pertenece al proveedor, no al usuario.
