La sensación de calor solar no indica el riesgo de quemadura

Fuentes: Sunlight warmth does not indicate sunburn risk

La sensación térmica de la luz solar sobre la piel desnuda no es un indicador fiable de la velocidad de aparición de una quemadura solar. Aunque el sol puede sentirse cálido en la mañana o en días nublados, el riesgo de daño cutáneo varía drásticamente según la intensidad de la radiación ultravioleta (UV-B). La quemadura solar se produce por la absorción de fotones UV-B que alteran la estructura molecular del ADN, un proceso que no genera calor perceptible. Por el contrario, la sensación de calor proviene de la excitación vibracional de moléculas como el agua y la melanina por la luz visible e infrarroja, lo cual es un mecanismo físico distinto y de magnitud energética mucho mayor que el de la ionización del ADN.

En la superficie terrestre, la banda UV-B es cientos de veces menos intensa que la infrarroja cercana. Esto explica por qué el sol puede sentirse intenso en horas no centrales del día, cuando la dispersión atmosférica reduce la UV-B más rápidamente que el infrarrojo. Además, las nubes dispersan la UV-B y absorben el infrarrojo, reduciendo tanto el índice UV como la sensación de calor, aunque las grietas en las nubes o el hielo pueden amplificar la UV-B. El artículo utiliza datos simulados con la librería Python pvlib y el modelo SPECTRL2 para ilustrar estas diferencias espectrales, destacando que la protección solar debe basarse en la intensidad de la UV-B, no en la temperatura percibida.