La segunda ola de calor del año, que afecta a Inglaterra y Gales, podría romper récords de temperatura en junio esta semana, con máximas de 38-39 °C en el sur de Inglaterra y partes de Gales. Pero la sensación térmica será aún mayor: donde el termómetro marque 35 °C, la humedad hará que se perciban 41 °C. El fenómeno responde a un domo de calor centrado sobre Francia que arrastra aire cálido y húmedo desde el subtrópico hacia el Reino Unido, explica Akshay Deoras, investigador de la Universidad de Reading. A diferencia de la ola de mayo —cuyo domo estaba sobre las islas y el aire era más seco—, esta incorpora una humedad que reduce la capacidad del cuerpo para enfriarse mediante la sudoración, incrementando el estrés térmico.
Las temperaturas tampoco darán tregua por la noche. El jueves podría registrarse la noche de junio más cálida jamás anotada, con mínimas de 21-23 °C en Gales, Midlands y sureste, y «noches tropicales» consecutivas de tres o cuatro jornadas en algunas zonas, frente a las dos de julio de 2022. La ausencia de alivio nocturno impide la recuperación del organismo y aumenta el riesgo de agotamiento por calor, problemas cardiovasculares y mala calidad del sueño, también en personas sanas. Deoras advierte de que, sin recortes drásticos de emisiones de gases de efecto invernadero, una atmósfera más cálida retendrá más humedad y estas olas de calor húmedo serán más frecuentes e intensas.
